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lunes, 1 de marzo de 2010

1978 (VI) El naufragio del Andrea Doria

El 31 de octubre las Cortes aprobaban la Constitución Española, acordándose el referéndum para el 6 de diciembre. España no tenía una constitución desde la 2ª República, y de esto hacia ya más de 39 años.

Mientras en casa yo seguía adaptándome al nuevo colegio, a los nuevos compañeros y como no, a la nueva vida desde que vivíamos en la nueva casa. Fernando y yo nos quedábamos en el comedor del colegio, otra novedad con respecto a nuestro antiguo colegio. Desde las 9 que entrábamos, no salíamos hasta las 5 de la tarde. No recuerdo mucho sobre aquel noviembre, solo que ese otoño el tiempo como siempre empezó a empeorar en noviembre y que mis ataques de asma me seguían molestando. Uno de aquellos ataques, ya a principios de diciembre, fue bastante largo y no se me pasaba. Era domingo y Queta, nuestra vecina, subió cuando salió del hospital de trabajar. Fue entonces cuando le dijo a mi madre: “si no mejora, ¿Por qué no lo llevas al hospital?” Hasta el año anterior, los trabajadores autónomos no tenían seguridad social, tenían que hacerse un seguro médico privado y desde el año anterior que reformaron la ley , nosotros ya teníamos seguridad social. Por la tarde noche de aquel domingo, y en vista de que no se me pasaba aquel ataque, mis padres me llevaron al hospital. Queta, que había trabajado la noche anterior, también lo hacia aquella noche, por lo que al llegar, mi madre fue a avisarla de que estábamos allí. Estaba un poco asustado, yo nunca había estado en un hospital, y aquello impresionaba un poco. Recuerdo que vino Queta con su uniforme y me hizo pasar a una sala donde ella misma me saco sangre para los análisis. Recuerdo que en la sala de espera de urgencias entraron una camilla con una mujer que se había intentado suicidar. La mujer, entre sollozos, al verme les dijo a los enfermeros que no quería estar allí, que yo le recordaba a su hijo y los enfermeros nos pidieron que nos trasladáramos a otra sala, no recuerdo muy bien el comentario de mi madre, pero estoy convencido que no fue nada bueno. A eso de las 12 de la noche, me trasladaron a la 6ª planta y como no había habitaciones, pase la noche en una sala de curas (una especie de mini-quirófano). Al día siguiente ya me pasaron a una habitación, con 5 personas más, de todos ellos, el más joven tenía 49 años y estaba en coma. Aquello me impactó mucho, además a mi izquierda, había un hombretón de unos 75 años que estaba con goteros, oxigeno y que daba la impresión que lo estaba pasando muy mal. Queta nos había hablado de un joven médico trasladado desde Valencia, que había inaugurado el departamento de “Alergología” del hospital. Dos días después de mi ingreso, el Dr. Niveiro me recibió en su consulta. Me hizo una exploración y me abrió un informe: “Paciente de 10 años de edad, con crisis asmática grave, 19 kilos de peso…..” y continuación me hicieron las pruebas de las alergias, que consistieron en 36 pequeños pinchazos en la espalda de las supuestas sustancias que podrían producirme cualquier tipo de reacción alérgica. Esa noche lo pase realmente mal, los pinchazos me escocían mucho y estaba muy inquieto y nervioso. Para colmo de males, el señor de la cama de la izquierda estaba sufriendo mucho y se estremecía de dolor. En uno de aquellos arrebatos, el hombre se arranco los goteros, salpicándome de sangre. Yo que estaba sin poder dormir, el verme manchado sangre hizo que me pusiera todavía más nervioso. Una de las enfermeras que vino a atender al señor de la cama de al lado, al verme así, me trajo un pijama limpio y le dijo a mi madre: “¿por qué no se trae al niño a la sala de enfermeras hasta que se calme y se quede dormido?” Las enfermeras en cada planta del hospital tienen una especie de sala de descanso donde pasan la noche. Mi madre acepto gustosa la invitación y la verdad es que al final, me quede tranquilo dormido rodeado de aquellas amables enfermeras. Cuando por la mañana regrese a mi habitación, el señor de la cama de al lado ya no estaba, y su hijo, recogiendo los efectos personales de su padre, se despidió de mi madre y de mi….y es que mi madre me dijo que el señor había fallecido esa noche. Esa misma mañana vino a visitarme el doctor Niveiro y me firmó el alta, así que a media mañana, mi padre vino a recogeros al hospital. Recuerdo que era día gris, que hacía mucho frio. En la radio del coche, mis padres escuchaban las noticias de cómo iba el referéndum sobre la constitución española y es que ese día era el 6 de diciembre. Recuerdo que cuando llegue a casa mis hermanos no estaban, estaban en casa de Queta y se quedaban allí a comer. Ese día no tenían colegio por el referéndum. Recuerdo que por la tarde, entre informativos de cómo iba la jornada electoral pusieron una película y recuerdo en particular un documental sobre unos submarinistas que se sumergían a los restos del un transatlántico italiano que se había hundido en los años 50, el Andrea Doria…..aquel documental me fascino, y la historia de aquel barco me cautivo. Por la noche recuerdo toda la programación especial que dieron y como hasta bien entrada la noche no empezaron a dar los primeros resultados del referéndum, y que por supuesto, la mayoría dijo sí. España ya tenía por fin, después de muchos años, una constitución.


Del resto de aquel diciembre solo recuerdo que ya no fui en todo el mes al colegio, que llego mi onceavo cumpleaños algo deslucido ya que seguía recuperándome en casa y me habían impuesto un duro régimen por mis alergias alimenticias, que llego la primera navidad en la nueva casa, que en el salón que lo teníamos casi siempre cerrado, Ramón nos hizo un Belén precioso, que como siempre, mi abuela nos dio la Nochebuena con la típica pelea con mi padre por una estupidez y como no, las campanadas de Nochevieja, iluminándose las bombillas en la fachada del reloj de la Puerta del Sol de Madrid formando “1979”…..

lunes, 14 de septiembre de 2009

1978 (V) Fumata Blanca

El 11 de julio de 1978, un camión cisterna cargado con propileno explotaba en una carretera en la costa de Tarragona, en San Carlos de la Rápita, al lado del Camping de Los Alfaques, provocando una nube de fuego que arraso el camping…..con un balance de 215 muertos….Siempre me asusto el pensar que podría morir quemado, por eso, al ver las imágenes en televisión de la tragedia, me causaron gran impacto.


El domingo 6 de agosto, por la noche, escuche la noticia en los telediarios de que el Papa Pablo VI había fallecido en Roma. Aquello me pareció algo muy importante, ya que desde que había nacido, habían pasado varios presidentes de E.E.U.U., presidentes del gobierno en España, Franco había muerto, Mao en China, pero sin embargo, el Papa siempre había sido el mismo. También recuerdo que siempre la corresponsal en el Vaticano era y lo fue durante algunos años más, Paloma Gómez Borrero. Después del entierro y pompas fúnebres y demás actos, vino el Conclave en el Vaticano y anunciaron la proclamación del nuevo Papa, un italiano que adopto el nombre de Juan Pablo I. Era un hombre en comparación al anterior joven y con unas ideas algo “revolucionarias” para la iglesia…..



En agosto vinieron como siempre, mis abuelos con mi tía de Sevilla a pasar unos días en Alicante. El caso es que ese año mi abuelo no alquilo ningún apartamento en Campello. No recuerdo muy bien si fue porque mi madre les comento que podían quedarse en casa, ahora que disponíamos de una vivienda muy grande. El caso es que cuando vinieron se quedaron muy impresionados de la nueva casa. A los pocos días de venir, vinieron de visita el tío Emilio, hermano de mi abuelo, con su mujer, Lola. Lola es todo un personaje (todavía vive, año 2009, debe de tener cerca de los 100 años….) mi padre, de broma, la llamaba “arte dramático” por la cantidad de aspavientos y gemidos que profería al hablar….El caso es que Lola es una mujer muy cariñosa, eso si, aunque muy teatrera. Mis abuelos salieron a recibirlos, vieron la casa que también les gusto y como mis abuelos habían quedado con unos amigos, querían “librarse” de aquella visita y no sabían como….En el rellano, cerca del ascensor, mi abuelo casi empujando a su hermano Emilio, el cual seguía con su discurso: “el que no este de acuerdo con el régimen, suspensión de empleo y de sueldo…..” y por otro lado, mi abuela, empujando a Lola, que ésta, abanico en una mano, bolso colgando del codo del otro brazo, y mirada al cielo, le decía a mi madre: “¡Oh Fifi! ¡que piso, que pisazo!” Durante el tiempo que estuvieron mis abuelos en casa, vinieron una vez más, para despedirse, pero llamaron por teléfono alguna que otra vez. Recuerdo una de esas conversaciones que mi abuela, al aparato, apenas podía reprimir la risa. Y es que le estaban contando que no podían ir de visita ese día, porque la noche anterior los habían invitado a la inauguración de una discoteca. Aun recuerdo como al colgar el teléfono, mi abuela nos lo contaba a todos y sin parar de reír decía: “con lo mayores que son y en una discoteca…¿os los imagináis como en el NODO, con el obispo cortando la cinta y echando agua bendita? en la discoteca …ja,ja,ja,ja”


Y por fin llego septiembre y con él, llegaron las compras del material escolar y de la ropa para el invierno. El credi-moda en Galerías Preciados, donde nos atendía estupendamente aquella encantadora vendedora llamada Mª Jose. A mediados de septiembre empezamos las clases. Fernando y yo habíamos tenido más suerte que Elisa y Verónica, nosotros íbamos al nuevo colegio, al Rafael Altamira, mientras ellas iban al más viejo Nacional Florida. Recuerdo el primer día de clase, al ver a todos aquellos nuevos compañeros. Nuestros vecinos del primero, Sergio, Tatiana y el pequeño Erico iban también a este colegio, por lo que fuimos juntos el primer día.
Los primeros compañeros que recuerdo de mi curso, 6º de E.G.B. Fueron Vicente, Noel y Luisa. Vicente y yo casi congeniamos enseguida y con el tiempo, Vicente se convertiría en uno de mis mejores amigos. En cuanto al claustro de profesores, para mi era una novedad tener un profesor para cada asignatura, ya que hasta 5º curso, el mismo profesor/profesora nos daba todas las asignaturas. Nuestro tutor era Don. Marcelo, un delgado señor de aproximadamente unos 45/50 años de edad, muy muy afeminado (de hecho, le llamábamos como un famoso yogurt que anunciaban en aquella época. YOPLAIT, porque el slogan de la marca era: “La flor del Yogurt”,,,,) y que nos daba inglés, lenguaje y literatura, dibujo y religión. En Matemáticas teníamos a Don Juan Campos, un señor algo mayor que Don Marcelo, algo gordito y muy campechano, y tengo que decir que un gran profesor. En Ciencias Naturales teníamos a Don Juan Bautista, un viejo profesor, que nos hacia formar al entrar en su clase y santiguarnos antes de sentarnos en nuestros pupitres. Era un hombre de profundas creencias religiosas y algo (bueno, bastante….) chapado a la antigua, pero tengo que reconocer que a pesar de todo esto, fue uno de mis mejores profesores y lo recuerdo con mucho respeto y cariño. Y para acabar en Ciencias Sociales teníamos a Don Antonio, con un curioso y asombroso parecido al actor Edward G. Robinson. Uno de sus hijos venia a nuestra clase y por el apellido en la lista de la clase iba antes que yo. Otra de la gran novedad es que aquel colegio tenia comedor (en aquella época, solo disponían de comedores los colegios privados, en un colegio público era casi una rareza….), y mis padres pensaron que sería una buena experiencia, así que mi hermano Fernando y yo nos quedamos al comedor. El primer día nos sentamos con Sergio, Tatiana y Erico, nuestros vecinos, pero resulta que en esa mesa habían unos hermanos de otro curso, y el profesor, por no separarlos, nos separo a Fernando y a mi. Recuerdo el comentario de aquel profesor: “no vamos a desvestir a un santo para vestir a otro”.


Y así entre las novedades del nuevo colegio, recuerdo que se hablaba mucho de los acuerdos de paz de Camp David entre Israel y Egipto firmados el 17 de septiembre, también se hablaba de los “pactos de la Moncloa”, todos aquellos políticos llegando a un acuerdo para sacar un borrador de lo que seria la Constitución…pero lo que más causo impacto fue la súbita muerte, el 28 de septiembre, del Papa Juan Pablo I…..en menos de 3 meses habían fallecido dos…..Después del Conclave, Karol Wojtyla fue elegido nuevo Papa el 16 de octubre con el nombre de Juan Pablo II.

miércoles, 8 de abril de 2009

1978 (IV) Fin de Curso

Casi a principios de junio de 1978 mis padres iban de acá para allá rellenando las matrículas para los colegios más cercanos a nuestra nueva casa. Prácticamente en la misma calle, en lo que es ahora la Gran Via, esta el entonces “Colegio Público Nacional Florida”, un colegio en esquema similar al de San Gabriel. Un poco más alejado, se encontraba también un colegio público, pero éste era bien diferente. Inaugurado un par de años antes, era un colegio moderno, con unas instalaciones más acordes a los tiempos que corrían. Además, su director, Manuel Lizón, era un “demócrata” convencido y llevo a aquel colegio un aire de modernidad de la que la mayoría de los colegios públicos de aquella época carecían. Su calidad era comparable en aquellos tiempos con los famosos y conocidos colegios privados, en su mayoría, dependientes de la iglesia católica. Mis padres se quedaron encaprichados de aquel nuevo colegio, el “Rafael Altamira”, y después de varias pesquisas, de ir y venir, solo lo consiguieron a medias. Mi hermano Fernando y yo conseguimos plaza en ese colegio, mientras mis hermanas Elisa y Verónica tuvieron que ir ese otoño al “Florida”. Recuerdo una de esas tardes de junio, como antes de llevarnos mi padre al antiguo colegio de San Gabriel, dejo a mi madre en el “Altamira” y mi padre nos dijo:”¿os gusta este colegio?” Nos quedamos algo sorprendidos, acostumbrados al viejo colegio, aquel edificio tan nuevo nos parecía que íbamos a estudiar en la N.A.S.A. o algo así.

Casi a finales de junio llego el final de curso y mis notas fueron increíblemente buenas, las mejores que nunca he tenido. Saque sobresalientes en todas las asignaturas, así como en aptitud, puntualidad, comportamiento, etc. y es que creo que Doña Leonor me mimo demasiado. El último día de clase repartieron los boletines y yo tenia que esperar al final para que Doña Leonor me entregara el libro de escolaridad para llevarlo en septiembre al nuevo colegio. Cuando entre en el despacho del director del colegio, donde me esperaba Doña Leonor, me encontré al director y a Doña Leonor llorando, y es que ella también abandonaba aquel colegio. El caso es que en ese momento se me hizo un nudo en el estómago y me costo reprimir unas lágrimas, Doña Leonor me entrego la documentación, me dio un beso y un abrazo y me dijo entre sollozos: “José Luis, te deseo lo mejor, eres un chico excelente y tienes mucha inteligencia, aprovéchala”. No se, aquellas palabras dichas así, el hecho de que me iba de ese colegio, mi primer colegio, que iba a perder a todos mis amigos, Oscar, Julián, Mateo, Francisco, Eva, Margarita, Javier, Pedro y por supuesto, Amadeo, me hizo sentirme mal y cuando salí de aquel despacho, rompí a llorar. La mayoría de mis amigos/compañeros ya se habían marchado del colegio, pero milagrosamente, Julián estaba por allí con su bicicleta, y al verme así, intento consolarme y me llevo en su bicicleta hasta casa de Fina, donde teníamos que esperar a mi padre. Nunca he vuelto a aquel colegio, he pasado muchas veces con el coche por al lado, quizás algún día entre y aunque seguro que habrá cambiado por dentro, me será grato recordar mi niñez……

Y llegaron también aquellas primeras Hogueras de San Juan en nuestra nueva casa. Al ser una urbanización nueva y todavía en construcción las fases que faltaban, las fiestas estaban un poco alejadas de nosotros, por lo que por las noches podíamos descansar en silencio. Una tarde salimos andando desde casa hasta el barrio de Benalúa donde estaba la barraca de Guillermo, el amigo de mi padre donde siempre íbamos. Cuando llegamos allí estaban más amigos de mis padres con sus hijos. Recuerdo que me pedí una Fanta de naranja que me tome algo rápido y me sentó mal. Aunque en realidad, lo que pasa es que me entraron unas ganas de llorar increíbles y no sabia porque. Mi madre me armo una buena diciendo que era un bestia por haberme tomado la bebida tan rápido. Mi padre, con algo más de paciencia, me acompaño fuera de la barraca y me dijo que respirará hondo. En ese momento paso por allí Tomás, un amigo de mis padres que trabajaba en una compañía de seguros, un hombretón de amplio bigote, siempre trajeado, vamos, el típico comercial al uso. Aquel hombre me dijo: “¿Qué te pasa, chaval?” y me dio una especie de bofetón cariñoso, como para despejarme. Aquel bofetón resulto, aunque reconozco que me hizo algo de daño. El día 24 por la noche, a las 12, tiran la famosa “palmera” desde el Castillo de Santa Bárbara y como desde las ventanas de los dormitorios de nuestra nueva casa se ve dicho castillo, nos quedamos esa noche para verla. Efectivamente la vimos, espectacular…..

Algo importante que paso en ese mes de junio fue el mundial de fútbol de Argentina, con la aparición de quizás una de las mayores leyendas del fútbol que haya existido: Diego Armando Maradona. En mi casa pasábamos bastante de ese deporte, a mi padre no le gustaba, ni a mi ni a mi hermano Fernando. El caso es que leí en un Interviú que el General Videla, jefe del estado de Argentina, militar golpista, parece ser que no le gustaba la presencia de la selección española, ya que los españoles en aquella época estábamos siendo conocidos en todo el mundo por pasar de una dictadura, la franquista, a un régimen democrático en un ambiente de entendimiento y de tolerancia.

Una cosa que ese verano empezamos a echar de menos fue tener la playa tan cerca como la teníamos en San Gabriel, aunque ya para entonces habíamos encontrado un grupo de amigos bastante interesantes. Estaban Joaquín y Aurora, luego llegaron los vecinos del 1º D. El padre, Félix, un autentico caballero, era director en aquella época de una conocida emisora de radio en Alicante. Eran tres hermanos y una hermana, Félix el mayor, Sergio el segundo, Tatiana, la tercera de mi edad, y luego el “pequeño” Erico de tan solo 5 años. En el primero 1º E2 una familia de dos hermanos algo más pequeños que Elisa y yo, luego llegaron los del 4º C, con cuatro hijos, de los cuales, los tres primeros chicos, eran mucho mayores que nosotros (sobre la veintena) y la hija pequeña, de la edad de Elisa. Poco a poco íbamos menos a San Gabriel perdiéndose poco a poco el contacto con nuestros antiguos amigos y vecinos, exceptuando a Fina y Jesús, con los que seguíamos viéndonos. Ellos venían a casa y nosotros íbamos a la suya. Ya casi al final de ese verano nos encontramos andando desde San Gabriel hasta nuestra casa, con Amadeo, que no lo veía desde el final de curso. Mi madre me dijo: “José, mira quien esta ahí, ves a saludarlo”, pero Amadeo estaba fumando, apoyado en un Seat 124 con cuatro individuos algo mayores que él, con el radio-cassette del coche escuchando a “Los Chichos”….en ese momento yo me vi más niño de lo que era y que Amadeo era ya una persona adulta con otros gustos…..el caso es que apenas nos dijimos un frío y cortante ¡Hola!, porque también a él le dio algo de vergüenza delante de sus nuevos amigos…..Nunca más he vuelto a ver a Amadeo…..

domingo, 8 de marzo de 2009

1978 (III) La teta de Amparo

Desde primeros de abril vivíamos en la nueva casa, pero como no había terminado el curso, lógicamente, seguimos yendo al colegio de nuestro antiguo barrio. Mi padre nos levantaba algo más temprano, y nos llevaba en el BMW al colegio. Cuando salíamos a las 12, nos íbamos a casa de Fina y allí esperábamos a mi padre. Nos llevaba a casa, comíamos y nos volvía a llevar al colegio a las 3 de la tarde. A las 5, cuando salíamos, nos íbamos a casa de Fina, donde casi siempre estaba mi madre esperándonos con la merienda que se traía de casa. Mientras nosotros jugábamos con nuestros amigos, Fina y mi madre pasaba la tarde hasta que sobre las 9 de la noche, mi padre salía de trabajar y pasaba a recogernos. Todavía recuerdo como íbamos los cuatro hermanos apretujados en el asiento trasero de aquel BMW coupe….y como sonaba aquel motor de 2 tiempos de 700 c.c.

Cierto día estuvieron anunciando en televisión una obra de teatro que iban a hacer, y entre las escenas elegidas para el anuncio o “trailer” estaba una en la que una de las protagonistas se quitaba un suéter rojo que llevaba, y mostraba medio pecho. Aquella actriz era Amparo Baró (si, “Sole” de la serie “7 vidas”, pero mucho más joven, créanme, una madura Amparo de 41 años) y creo que para mi, fue la primera teta que salio en televisión. Por desgracia, no recuerdo el nombre de la obra de teatro. Recuerdo esa tarde como cuando vino mi padre a recogernos todo eran prisas, y que yo en plan de broma le dije: “¿a que viene tanta prisa? ¿Qué pasa, que le quieres ver la obra de teatro porque enseñan las tetas?” y vi como mi padre le subía el rubor y una risa cómplice…..

Y es que ya aquella España gris de los últimos años del franquismo había cambiado. En televisión ya se notaba que desde hacia algo más de un año se había suprimido la censura. Aunque no se crean que todo iba tan deprisa, a pesar de que los escotes eran ya muy generosos y las faldas casi inexistentes, se tardaría todavía algunos años más en ver desnudos en televisión. Por eso, aquel medio pecho de Amparo Baró fue todo un acontecimiento. En lo que si se notaba ese nuevo aire era en los programas tipo “magazine”. Por aquella época estrenaron el programa “2 x 2” presentado por Isabel Tenaille, chica “políticamente correcta” en aquel momento y una algo contestataria y revolucionaria Mercedes Milá (si, la de Gran Hermano…..) Aquel programa de entrevistas y números musicales tomo el testigo de Jose Mª Iñigo y su Directísimo. Recuerdo una intervención de alguien que me llamo mucho la atención, era de una señorita muy muy exuberante llamada BiBi Andersen y que decía en la entrevista que habia nacido hombre, enseñando su carnet de identidad donde se leía:”Manuel….” y que ella, retando al público, dijo que si alguien se atrevía a mirarla y después llamarla Manolo….Otro programa de gran impacto fue “Vivir cada día” un programa duro, ya que contaba el día a día de personas anónimas y con alguna peculiaridad, tipo discapacitados, un programa de gran impacto. Y una serie que se puso de moda fue “La frontera azul”, japonesa, pero para mi un autentico “tostón”. A finales de abril se celebro el Festival de Eurovisión, nuestro representante, el canario José Vélez interpretaba la canción “Bailemos un Vals”. Recuerdo los comentarios sarcásticos de mi padre diciendo: “tiene dientes hasta en la caja de ahorros”….y es que el cantante tenia una amplísima sonrisa y una blanquísima dentadura….Aunque aun tenia tirón el certamen, ya empezaba a haber ciertos signos de decadencia en el Festival. En aquel año como novedad, se presentaba a concurso por primera vez, Israel con el grupo The Alpha-Beta interpretando la canción “A-ba-ni-bi” y que consiguió ser la ganadora del Festival.


Poco a poco iban llegando nuevos vecinos al edificio de nuestra nueva casa. Nosotros fuimos de los primeros vecinos en habitar el edificio. Por eso, al llegar un nuevo vecino y comprobar que eran una familia con niños de más o menos nuestras edades, lo vivíamos con interés. A pesar de que entre semana seguíamos jugando con los antiguos amigos que teníamos en nuestro antiguo barrio, los fines de semana empezamos a hacer amistades en nuestro nuevo barrio. En aquellos primeros intentos de hacer amigos no tuvimos demasiada suerte, ya que en el edificio durante los primeros días los otros niños que habían eran los “bestias” del 1º piso (ahora con los años, casi se comportan como seres civilizados). De hecho, aun recuerdo un día que íbamos mi hermana Verónica, de 6 años y yo, nos acercamos a los dos hermanos y nos recibieron a pedradas, sin mediar palabra alguna. La otra niña, algo más pequeña que Verónica, cogio un ladrillo y se lo estampó en la frente a mi hermana, causándole una herida y un fuerte chichón. Afortunadamente con semejantes bestias no tuvimos nunca relación alguna y enseguida vinieron más vecinos con los que enseguida entablamos amistad. Entre ellos tengo que mencionar a Joaquín y Aurora, dos hermanos de origen guineano (ver articulo publicado en diciembre de 2007 llamado “Racismo”… en ese cuento algo sobre ellos con más detalle) y de raza negra, todo una novedad para nosotros.



Pero la gran novedad de aquella primavera no fueron nuestros nuevos amigos, ni los pechos de las actrices por televisión, ni cantantes con blancas dentaduras, sino más bien una enfermedad: la “Fiebre del Sábado Noche”……



































Pd.: Quiero aprovechar este artículo para rendirle el homenaje que creo que se merece la actriz Amparo Baró. Me resulta algo triste pensar que la gente, sobre todo la gente joven, la recuerde solo por ser “Sole” de “7 vidas”. Amparo tiene una dilatada carrera en el cine, teatro y televisión digna de una gran estrella. Son innumerables las veces que de pequeño la he visto en obras de teatro por televisión. También decir que ella tiene suerte de ser reconocida y seguir en activo, no como otros compañeros que han caído en un triste olvido. Si quieren saber algo más sobre esta magnifica actriz visiten esta dirección: http://es.wikipedia.org/wiki/Amparo_Bar%C3%B3

viernes, 30 de enero de 2009

1978 (II) La mudanza....la gran evasión....

Casi a punto de empezar aquella primavera, los preparativos para la inminente mudanza se aceleraron mucho más. Quizás mis padres estaban cansados de vivir en un piso que no estaba en sus mejores condiciones, y pensar que nos íbamos a vivir a uno nuevo, con muebles nuevos, con muchísimo espacio, les hizo ponerse las pilas y acelerar el proceso. Por eso empezamos poco a poco a ir metiendo cosas en cajas y trasladando al piso nuevo. Al mismo tiempo, cosas que ya no servían, que eran trastos viejos, se aprovechaba para tirar a la basura.

Yo seguía con mis estudios en el colegio, cada vez conseguía mejores notas, gracias también a Doña Leonor, mi profesora. Y además contaba con Amadeo, un gran amigo con el que compartía muchos ratos. Pero a pesar de este panorama tan brillante, yo entre en una profunda depresión en las semanas previas al traslado. Sentía una gran pena por marcharme de esa casa, por dejar tantos recuerdos y tantos amigos. Durante esos días en alguna que otra ocasión me entraban unas ganas de llorar que casi no podía reprimir, y mi padre alguna que otra vez se dio cuenta y a veces me reñía porque no entendía que me estaba pasando, lo pase realmente mal. El mismo día de la limpieza tuve una pequeña discusión con mi padre debido a que les dio a unos crios que estaban en la calle un avión de aeromodelismo, un “Spitfire” de gomas que habíamos hecho él y yo un año antes, y que después de varios aterrizajes, tenía el tren roto. Recuerdo el disgusto que cogi y como mi padre me decía: “¡¡¡pero si estaba roto, ya haremos otro!!!”. A principios de abril, un fin de semana, fue cuando definitivamente nos mudamos allí. Como la última vez, vinieron algunos amigos de mis padres a echarnos una mano con el traslado, aunque debo de reconocer que fue menos espectacular debido a que ya desde que mis padres tenían las llaves de la nueva casa, se fueron llevando cosas para allí, y además, como la mayoría de los muebles eran nuevos, los viejos se quedaron en el piso antiguo.


La casa nueva era en comparación con la que vivíamos hasta entonces un verdadero palacio. La casa, en la que todavía vivimos, tiene una superficie de 152 m2, enorme incluso para hoy en día. Recuerdo la sensación que tuve de amplitud, de espacio, y sobre todo, el olor a nuevo, la madera de los muebles, la pintura de las paredes, los electrodomésticos de la cocina nuevos, etc.,etc. El caso es que la casa tiene 4 habitaciones, 3 grandísimos (una media de 15 m2 cada una) y una “pequeña” en comparación al resto. En una de ellas nos asignaron a mi hermano Fernando y a mí. Nos pusieron las camas formando ángulo con la pared, con una especie de baúl inmenso que hacia también las veces de mesita de noche. El armario, empotrado en todas las habitaciones, y una mesa y sillas para estudiar. En la habitación contigua, pusieron el dormitorio mis padres. Su antiguo dormitorio, de estilo castellano, se lo llevaron unos meses antes y lo restauraron para ponerlo en la nueva casa. Los muebles eran muy bonitos y quedaron muy bien. En la siguiente habitación de las grandes y contigua al otro lado de la de mis padres, pusieron la habitación de las chicas, mis hermanas Elisa y Verónica, en una disposición parecida a la nuestra, aunque esa habitación era un poco más pequeña que la nuestra. En cambio poseía dos armarios empotrados. En la habitación restante, la “pequeña”, contigua a la nuestra por el otro lado, pusieron una especie de salita de estar, donde pusieron la tele, un mueble aparador pequeño y un sofá. Otra novedad para nosotros era contar con dos cuartos de baño y uno de ellos con una bañera “enorme”. El salón principal estaba al otro lado de las habitaciones y cuenta también con un tamaño nada desdeñable. Ese salón, amueblado con muebles nuevos al gusto de mis padres, permaneció cerrado durante los primeros años de vivir allí, reservándolo solo para grandes ocasiones (navidad, algún santo o cumpleaños, etc. ), mientras que la vida normal la hacíamos en la salita pequeñita. Por último me queda describir la cocina, rectangular y alargada, con espacio para una mesa y que al principio comíamos en la cocina, eso si, algo estrechos. La calle estaba ya abierta, pero al final, estaba cortada por las obras de la siguiente fase de la urbanización, y justo delante de la fachada norte (mi casa a dos calles….es enorme) estaban todavía las ruinas del antiguo estadio de futbol, con sus gradas, su palco para la radio y la entrada a los vestuarios. Entre aquellas ruinas lo que quedaba del césped, un enorme espacio donde más adelante harían la plaza de la Viña.

Recuerdo no se muy bien si fue aquella primera noche o quizás a la semana siguiente, sábado, cuando al anochecer nos duchamos por turnos, nos pusimos pijamas limpios, y cenamos en plan de “picoteo” todos en aquella salita de estar. Me acuerdo del programa que hacían esa noche, “Sábado Cine” presentado por Manuel Marti Ferran, en el que emitían una película y luego hacían un comentario y un mini-debate, parecido al programa “La Clave” pero algo menos trascendental. Esa noche la película que pusieron era “La gran evasión” de Steve McQueen.

martes, 6 de enero de 2009

1978 (I) Cowboys de media-tarde

A pesar de que hacia ya varios años que ya sabia que los reyes magos eran los que eran, me seguía haciendo ilusión la noche de reyes. Aunque sabia más que de sobra los regalos que iba a tener, y a pesar de que participaba del engaño hacia el resto de mis hermanos, el despertarme y ver los regalos, los nervios de mis hermanos, me gustaba mucho. De hecho, incluso hoy en día a mis 41 años, me sigue pareciendo una noche/mañana especial.




Por aquella época me suena escuchar algo sobre la autonomía del País Vasco, termino que por cierto me sonaba a muy nuevo, hasta entonces las provincias que formaban dicho país se les llamaba Vascongadas. También empecé a comprender él porque había surgido la E.T.A. y cual era su reivindicación.





En el colegio las cosas me iban fenomenales. Además de tener un grupo de amigos con los que realmente me lo pasaba bien, mis resultados académicos eran inmejorables. Nunca he tenido unas notas tan brillantes como en aquel curso, 5º de E.G.B. Doña Leonor era una magnifica profesora y supo incentivarme para sacar mi máximo rendimiento. Pero claro, no todo era de color de rosa, evidentemente destacaba mi buen año, mi alegría, mi cara de felicidad y eso me hizo ser blanco de algún mal comentario y suscitar envidias de algunas personas, entre ellas, una tal Rosario, compañera, que se enfrasco en una guerra hacia mi, inútil. Cuando Doña Leonor preguntaba algo, yo evidentemente levantaba la mano, ella también lo hacia y se cabreaba cuando me elegía a mi; pero sin embargo, cuando a veces le tocaba a ella responder, fallaba siempre. Mi amistad con Amadeo fue creciendo en intensidad hasta el punto de casi éramos inseparables. Un domingo me propuso ir por la tarde a un hotel en el centro de Alicante para ir a una charla- exposición o no se muy bien que era aquello. Me costo muchísimo convencer a mis padres para que me dejaran ir, ya que el barrio de San Gabriel esta en las afueras de la ciudad, y en aquella época, San Gabriel era más bien un pueblo. El ir al centro de la ciudad casi era un pequeño viaje. El caso es que al final lo conseguí y me fui con Amadeo, aunque las advertencias de mi padre: “llevar cuidado con los coches al cruzar las calles, no habléis con desconocidos, ojito donde os metéis” y por otro lado, la ropa de abrigo que mi madre me puso, parecía que me iba de expedición al Polo Norte. Quedamos en la parada del autobús y en la Plaza de Los Luceros, bajamos, ya que hay estaba el hotel. Pensándolo bien aquello debía de ser alguna demostración comercial para venderte algo, porque en el hotel nos dieron largas, lógicamente. Dos niños de 10 y 13 años no teníamos edad para aquello. El caso es que nos dijeron que nos pasáramos más tarde y dimos un paseo por el centro de la ciudad. El hecho de pasear yo solo, sin mis padres, por la ciudad me dio una extraña sensación, pero al mismo tiempo me gusto, me sentía mayor e independiente. Compramos pipas y nos sentamos en un banco de un parque cercano. Volvimos al hotel, donde definitivamente nos dijeron que no podíamos pasar al evento y decidimos regresar. Aquella tarde la recuerdo con mucho cariño.



A finales de febrero oímos la noticia de la despenalización del adulterio, cosa que dicha así, a mi me sonó a chino. Claro que luego en la conversación de sobremesa entre mis padres, me lo explicaron. Yo ya a esa edad empezaba a preguntar cosas, cosas que no entendía, porque me sentía muy adulto, a diferencia de mis hermanos que los veía como muy niños. De todos modos me seguía quedando embobado mirando los dibujos animados en la televisión, sobre todo unos nuevos que empezaron que se llamaban MAZINGER-Z e iba sobre un super robot gigantesco, como lo que serian hoy en día los “transformers”. Pero también por las noches me gustaba una serie que se hizo muy famosa: “Un hombre en casa”, británica, y trataba sobre un piso que alquilaban dos chicas y un chico y los equívocos que daban la situación. Hoy en día nos parece de lo más normal que chicos y chicas vivan juntos sin que sean pareja, pero en aquella época, y más en España, un piso de solteros era casi sinónimo de ser un poco golfo, y no te digo nada si ese piso se compartía y más entre personas de distinto sexo…..




Mis padres seguían muy atareados con los preparativos del nuevo piso, así como la inminente mudanza que seria en abril de ese año. Otra novedad era que mi padre por fin ingresaba en el régimen general de la Seguridad Social, desde el año anterior, los trabajadores autónomos ya podían tener derecho a la asistencia sanitaria y no tener que pagar a una mutualidad como hasta entonces. Una noche me quede a dormir en casa de Fina, ya que a veces, Jesús le tocaba el turno de noche, y Fina le daba algo de miedo dormir sola. Un día se lo comento a mi madre, y así, cuando Jesús trabajaba de noche, alguno de nosotros nos quedábamos a dormir en su casa. Esto me hace pensar la gran amistad que había entre nosotros, porque mi a mi padre no le hacia ninguna gracia que durmiéramos fuera de casa, pero con Fina, ningún problema. Mi padre quería mucho a Fina, la apreciaba muchísimo. Esa noche en concreto, Fina me hizo una especie de interrogatorio sobre lo que yo sabia del sexo. A pesar de que me daba corte hablar y de que no quería que se enteraran mis padres, confesé lo que sabia. Unos días después de aquello oí hablar a mi madre y a Fina, y ésta le decía a mi madre: “José es un chico especial, sabe mucho, más de lo que creéis, es muy adulto….” Pero no dijo nada más, para mi fue muy importante que me guardara el secreto. Claro que a partir de entonces cuando los mayores hablaban en casa y salía alguna “bordería” que supuestamente nosotros los niños no entenderíamos, yo seguía disimulando mi risa pero Fina me miraba y me hacia un guiño malicioso de complicidad….



A punto de llegar la primavera escuche la noticia de que habían secuestrado al ex primer ministro italiano, Aldo Moro. Su secuestro, por parte de la organización terrorista Las Brigadas Rojas, termino trágicamente 54 días después, cuando encontraron su cuerpo en le maletero de un Renault 4…..recuerdo el impacto de la noticia.