Eva y yo el día de su boda....me encanta esta foto......
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Y termine el curso, 2 de B.U.P. con unas notas más que increíbles. El latín, que pensé que era un autentico rollo, lo aprobé con una nota BIEN (sobre el 6/6.30 de nota sobre 10) y lo mejor es lo que me gustaba. En literatura saque un 9, una de mis mejores notas en el instituto. El hecho de trabajar y estudiar al mismo tiempo hacia que estas notas tuvieran mucho más valor. En cuanto a mi salud, estaba ya casi recuperado de mi hepatitis tipo B que había pasado el año anterior. Durante ese primer año después de haber pasado la enfermedad, me hacia análisis cada 3 meses para ver como estaba y si mi hígado aguantaba bien. Pero a pesar de las recomendaciones de los médicos en las que me decían que debía de llevar una vida sana, que el alcohol con moderación y que tenia suerte porque no era fumador, yo tenia otras ideas en la cabeza, y entre ellas estaba el hecho de que como hasta ahora había sido un buen chico, que no bebía, no salía ni fumaba y que aun así, cogi una enfermedad que te tuvo al borde del coma hepático y que realmente lo pase mal, que a partir de ahora, no seria tan bueno. También creo yo y viéndolo ahora, con la perspectiva del tiempo, que era normal, yo tenia 20 años….y mucho por descubrir…..








En cuanto a los acontecimientos políticos, el gobierno de la UCD, partido que había ganado las últimas elecciones no atravesaba por su mejor momento. Además de las luchas internas, y de la sombra de que los militares nostálgicos dieran un golpe de estado, estaba también la feroz oposición del grupo socialista, encabezado por Felipe González. La crisis económica, el desempleo, la inflación y el terrorismo tampoco ayudaban mucho a aquellos primeros gobiernos de nuestra joven democracia. Ante aquella situación y quizás un poco presionado por todo ello, Adolfo Suárez, presidente del gobierno, a finales de enero presentó su dimisión. El lunes 23 de febrero se procedía a la votación de investidura del candidato al cargo presentado por el partido ganador, la UCD, Leopoldo Calvo Sotelo.
Aquella fría tarde de febrero salí del colegio a las 5, como de costumbre y me fui derecho a casa. Tenia que hacer unos ejercicios de inglés y de ciencias naturales, así que me puse en la salita, y mientras veía la televisión hacia mis deberes. Mis hermanos estaban en la calle jugando y a eso de las 8 subieron para casa a cenar. Mi padre normalmente llegaba sobre las 9 ó 10 de la noche de trabajar, por eso, al verle entrar en casa a poco más de las 8 pasadas, me sorprendió. El pobre estaba tan blanco y con una cara de susto que yo nunca le había visto. Entonces nos preguntó a mi madre y a mi si estabamos todos en casa, a lo que mi madre dijo que sí. Entonces nos contó que estaba en el taller trabajando y que alquilen le dijo que los unos militares habían entrado en el congreso de los diputados. Que entonces pusieron la radio y que todas las emisoras empezaron a emitir música militar, y que a continuación, el Teniente Coronel Millans del Bosch, capitán de la 3º región militar (a la que pertenece Valencia y Alicante) dio un parte, anunciando el toque de queda en dicha región. Me preguntó también si habían dicho algo en televisión, pero en la primera cadena que es lo que yo estaba viendo, no dijeron nada, siguieron con la programación normal que hacían a esas horas. A las nueve, en teoría, empezaba el telediario, pero por sorpresa, a dicha hora, en vez de poner el telediario, pusieron una película de Bob Hope. En ese momento quizás empece a darme cuenta de que ocurría algo realmente grave. Desde hacia un rato, habíamos localizado varios transistores en casa, y sintonizamos varias cadenas de radio, entre ellas algunas a nivel nacional donde daban algo más de información, ya que las cadenas regionales seguían con la música militar. En uno de los intermedios de aquella insustancial película, anunciaron que el Jefe del Estado, el Rey Juan Carlos I, iba a dirigirse a la nación. Y al rato, apareció nuestro rey, vestido de militar, informándonos de lo acontecido y de que se estaban tomando las medidas oportunas para garantizar la supervivencia de la democracia. Aquel mensaje nos tranquilizo a todos. A continuación, en televisión ya empezaron a hacer conexiones con la Carrera de San Jerónimo, donde se encuentra el congreso de los diputados. También emitieron las imágenes que dieron la vuelta al mundo, del momento en que el Teniente Coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpía en el hemiciclo, interrumpiendo la sesión, pistola en mano, y dando un par de tiros al techo, dijo aquello de “quieto todo el mundo” “al suelo, coño”. Recuerdo como el ministro de defensa, el General Gutiérrez Mellado, se levanto de su escaño a pedir explicaciones y que como un par de chulescos guardias civiles lo agarraron y lo intentaron tirar al suelo. Recuerdo como mi padre les llamó de todo a aquellos “patriotas” que se creían que nos iban a salvar a todos los españoles. Por supuesto, mi padre le dijo a mi madre que nosotros no iríamos al colegio al día siguiente hasta ver que pasaría con los acontecimientos. Recuerdo que a eso de las 3 de la madrugada, mi padre me obligo a irme a la cama, a pesar de mis protestas. Recuerdo que cuando me metí en la cama, encendí un transistor de radio y me puse a escuchar la radio un rato hasta que me dormí…..