viernes, 29 de mayo de 2009

1979 (I) Un Packard para San José

Recuerdo la primera madrugada del año 1979, cuando mis padres nos dejaron solos en casa para subir al 6º piso, al piso de Emilio y Rafi. Emilio trabajaba con el constructor Rico Pérez, el que había hecho la obra del edificio junto con el suegro de mi tío. Emilio le llevaba también el coche a reparar a mi padre. Eran un matrimonio joven, de unos 25 años más o menos. Habían hecho una cena y habían invitado a algunos amigos, algunos también conocidos por mis padres, así que Emilio y Rafi les comentaron a mis padres que si después de cenar subían a tomarse una copa con ellos. Según recuerdo, mi madre nos contó al día siguiente que había probado un coctel que había preparado Tomás y que aquello era una autentica bomba. El año 1979 fue declarado por la ONU año internacional del niño, y como himno de aquel acontecimiento, la organización escogió la canción del grupo ABBA “Chiquitita”. Yo por aquel entonces seguía recuperándome de mi hospitalización en diciembre, y ya había empezado el tratamiento con las vacunas. Recuerdo que todos los días tenia que ir a pincharme en el brazo, y cada 3 días, un pinchazo extra subcutáneo en la espalda…..por lo que yo a veces bromeaba diciendo “d-año internacional del niño”….



Aquel invierno practicamente no fui al colegio, hasta casi finales de febrero seguia en casa. Recuerdo que fue uno de los peores inviernos que he pasado, entre las vacunas, el estricto régimen de comidas que me habia impuesto el Dr. Niveiro y el frio que hacia, me pase una larga temporada en casa. Recuerdo uno de esos días de mucho, mucho frio que tenia que ir a consultas. Tenia un fuerte ataque de asma, causado diria yo en gran parte por las vacunas. El caso es que llevaba ya unos dias sin salir de casa para nada, y al verme el médico le dijo a mi madre :”su hijo necesita que le de el sol, a pesar del frio”. Asi pues llegamos a casa y mi madre llamó enseguida a mi padre, ella penso que yo podria estar con mi padre en el taller, en la calle viendo entrar y salir los coches y que alli estaria entretenido y cuidado por mi padre. Al ratito vino mi padre a recogerme y me lleve una gran sorpresa: vino en un precioso Pontiac Le Mans americano, blanco, de 1970 aproximadamente, enorme, enorme, enorme....









Y por fin llegamos a marzo de 1979, el día 19, Domingo, ibamos a celebrar además del día del padre, mi santo y el de mi madre. Como ya teniamos una casa en condiciones, mi padre penso en invitar a su hermano (nuestro tio) con su mujer y mi primo Carlos, y por supuesto, mi abuela Concha. Era el primer San Jose que ibamos a celebrar en casa. El sabado por la tarde vino mi tio a ver a mi padre y nos fuimos a que me pusieran la vacuna, al salir, mi tio paso por una tienda de ropa infantil que él le llevaba la contabilidad. Me regalo un precioso sueter azul marino con rayas azules. De ahi, nos fuimos a una tienda de maquetas, y mi padre me dijo: “Elije tu regalo” Yo por aquel entonces ya habia hecho alguna maqueta que otra, sobre todo casas para el tren eléctrico que tenia. El caso es que vi un precioso Packard de 1930 con carroceria speedster, de la casa Monogram en escala 1/24....y ese fue mi regalo para San Jose. Aquella misma noche, viendo la pelicula en la salita de estar, empece a montarlo. Recuerdo como mi padre me ayudo a montar el motor, aquel 8 cilindros en línea, como me iba diciendo lo que era cada cosa, “la dinamo, la culata, las bujias, etc” como iba montando el chasis....recuerdo que me acoste tárdisimo. Aquel Packard lo tuve hasta finales del 2004, cuando en un cambio de casa tuve que desacerme de muchas cosas, y el pobre Packard fue una de ellas, estaba ya muy baqueteado......







El domingo me levante algo fastidiado, el asma no se me iba, el caso es que me vesti y mi madre me dijo que le habia dicho al practicante que viniera a casa ese dia. Aquel domingo me tocaba la vacuna diaria en el brazo y la subcutánea en la espalda. El segundo pinchazo me hizo mucho mucho daño y de hecho, el prácticante me tuvo que pinchar 2 veces más porque el líquido no entraba bien. Al parecer estaba demasiado delgado y apenas tenia musculo debajo de la fina piel de mi espalda. El caso es que pase un día bastante malo, el asma no me dejaba ni respirar y a media tarde, mi padre llevo a mi abuela a casa y me dijo que me fuera con él, que después nos ibamos a dar un paseo en coche. El caso es que el paseo en coche me relajaba y me gustaba, pero ahora pienso en el sacrifiio que hacia el pobre de mi padre....un dia festivo y él en la carretera intentando hacer lo que podia para que su hijo se sintiera mejor.....
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