Si, yo era un niño con casi dos años muy espabilado, y con aquel flequillo rubio que me caracterizaba. Según cuenta mi madre, dice que por la calle la gente de decía “que niño tan guapo”, en fin, que lástima que uno de mayor no siga igual. Entre mis recuerdos esta un día que intente hacerme yo mismo el desayuno, y parece ser que eche en un cazo leche y creo que algún producto tóxico, creo que en el último momento, mi madre evito que me tomara aquella “pócima”. Pero quizás la travesura más cruel, que yo, afortunadamente no recuerdo, fue la de subirme a una silla, abrir la jaula del canario que teníamos y que al cogerlo tan fuerte al animalito lo revente; salí en busca de mi madre diciéndole “mamá, el pajarito se ha hecho caca…”
Y otra de mis famosas travesuras fue que le pedí un vaso de agua a mi madre, y en vez de tomármelo delante de ella, me marche al salón, donde estaba jugando. Mi hermana Elisa, de apenas unos meses de vida, estaba en su canastilla, también conmigo. Mi bisabuela Emilia, siempre iba de negro, y se teñía su ropa con un tinte que venia en unos sobrecitos. Pues le robe uno de esos sobres, lo puse en el vaso de agua, y se lo tire por encima a la pobre de mi hermana. Parecía “el cantor de jazz”, me lleve una buena tanda de azotes.
En los bajos del edificio, había una peluquería que la regentaba una mujer algo mayor, que se llamaba también Emilia. Aquella mujer era un cielo, que todavía, si me ve por la calle, me para y me achucha a besos. Recuerdo sus gafas de pasta, estilo años 60….y su sentido del humor, y sobre todo, su risa. Un día que estaba algo fastidiado con mi asma, no quería comer y todo lo que comía me sentaba mal. Ella dijo de hacerme una manzanilla y yo le grite asustadísimo: “Emilia, manzanilla, no!!!!” . No se que pensé que seria aquello de la manzanilla. Recuerdo los sillones de la peluquería, y sobre todo, aquellos enormes secadores de pelo, que parecían sacados de una película del espacio.

Donde estaba aparcado el coche de mi padre, habían tirado la casa que había y estaban construyendo un edificio. Recuerdo las horas que pasaba en el balcón de la casa mirando como poco a poco construían el edificio. Recuerdo que el escaparate de la tienda tenia una forma circular (un estilo muy “pop”). Una noche tuve una “pesadilla”, soñé que estaba dentro del edificio en obras y que una especie de ser “metálico” me perseguía.
Me gustaba mucho una serie que ponian en la tele, acerca de un doctor en un hospital, creo que se llamaba “El Doctor Ganon” o algo así. También recuerdo los dibujos de Scooby doo, y los chiripitiflauticos….Valentina, los hermanos mala-sombra, el capitán Tan….
Un día me fui con Emilia, mi bisabuela a comprar unas cosas y le dije que había visto un coche (de juguete) en una tienda el domingo anterior cuando paseaba con mi padre. Fui capaz de llevar a Emilia hasta la tienda, y como no, conseguí que me comprara el coche. Recuerdo un día también con mi madre en el Mercado Central, que estaba muy cerca de la casa. Recuerdo un puesto de verduras, de una chica, que luego fue vecina nuestra en San Gabriel, Pepi…, y también recuerdo una droguería, comprando detergente y otros productos de limpieza. Un día, estaba el representante de la crema Nivea y le hizo tanta gracia la anécdota de llevar a mi bisabuela a una tienda a comprarme un coche, que el hombre me regalo una preciosa furgoneta Volkswagen de juguete pintada con la propaganda de la crema y que a él se la habían regalado. Muchísimos años después, en un kiosco, salio una colección de vehículos comerciales y compre una furgoneta Volkswagen con la propaganda de Nivea, y como me resultaba muy familiar le pregunte a mi madre….ella me contó la historia.
Recuerdo el olor a detergente cuando mi madre tendía la ropa en la azotea de la casa, es curioso, es un olor que recuerdo perfectamente. Un domingo vinieron unos amigos de mis padres, dos matrimonios que tenían cada uno un hijo de mi misma edad (bueno, algo más pequeños, yo era el “mayor”) Eran Pedrin y Camila. Recuerdo que estábamos jugando en la entrada de la casa, al lado de las escaleras, Pedrin y yo entablamos una especie de pelea con 2 coches que yo tenia (un SEAT 1500 taxi y un SEAT 1500 de policía). En el ímpetu de la batalla, perdí el equilibrio y me caí por las escaleras, clavándome los dientes más abajo del labio inferior. Todavía tengo, por dentro de la boca, una cicatriz que me recuerda aquel acontecimiento.
Mi tío Carlos por aquel entonces empezó a trabajar en un banco, y empezó a salir con mi tía Helen, según él, un buen partido, era la hija de un constructor…
En Marzo de 1971 nació mi hermano Fernando, recuerdo perfectamente como subía mi madre por las escaleras de la casa con mi hermano en sus brazos. Era tan pequeñito y yo no se porque durante muchos años pensaba que a mi hermano se lo habían encontrado en la calle. Creo que no fui consciente del embarazo de mi madre. Por si queda alguna duda, esto lo he hablado en casa y vamos, mi hermano es mi hermano, al cien por cien.
Un día Sofía, aquella amiga de mis padres, me dijo:” que guapo vienes hoy, José, y que bien peinado” a lo que yo conteste: “es que me han puesto laca Sunsilk”….era absolutamente un niño “redicho” (creo que lo sigo siendo, a veces doy asco….)
No se exactamente cuando durante 1971 nos trasladamos a vivir a San Blas, y abandonamos aquella casa de la calle San Vicente, casa donde se había criado mi madre. Recuerdo que me pase algún que otro año diciéndoles a mis padres que me trajeran de aquella casa el velero que había en el aparador del salón.
Hace unos 5 años, en el 2002, derrumbaron el edificio, ahora hay un edificio moderno, cuadrado, de ladrillo rojo y bastante feo, por cierto.
